Tengo una amiga viviendo en Paris, y este verano andaba preocupada por su hija pequeña de, creo, unos doce años. Estaban de vacaciones en España y Ámbar, su hija, tenía un dolor fuerte de oído. En la farmacia le aconsejaron que debía hacer con la otitis de Ámbar y hace poco me pidió que le contara algo más sobre las otitis. Así que me he puesto manos a la obra y primero os cuento lo que dicen los libros y después mi consejo de” madrecéutica”.    
Por otitis entendemos inflamación
del oído, y podemos distinguir entre otitis externa si afecta al oído externo y
otitis media si afecta al oído medio.
Os dejo una ilustración para que se vea
claro.
                                                                                                                                              La
membrana del tímpano es la que nos separa anatómicamente oído externo de oído
interno.
                                   
La otitis externa por lo tanto es la inflamación de la piel que
recubre los conductos auditivos. Puede ser una otitis externa aguda
generalmente de origen bacteriano o una otitis externa crónica de origen
alérgico.
 La primera tiene una duración corta y la segunda, la crónica, puede
extenderse más allá de los tres meses.
Existen una serie de
circunstancias que predisponen la aparición de este tipo de otitis: la humedad
o prolongada exposición al agua y cloro, condiciones  de la piel como eczemas, seborrea o
psoriasis, algún trauma como por ejemplo cuando removemos el cerumen, el uso de
tapones o audífonos, o la existencia de obstrucciones por cerumen o cuerpos
extraños.
 La estación en que más otitis externas se diagnostican  es en verano con el uso de las piscinas.
El picor es el síntoma inicial.
Luego aparece el dolor, a menudo intenso y que aumenta al presionar delante del
orificio del conducto auditivo externo y al manipular la oreja, al mastiscar, hablar
o reír.
Algunas veces el oído supura,
pero es raro que el paciente tenga fiebre.
El tratamiento  se dirige a controlar el dolor, erradicar la
infección y prevenir las recaídas.
El dolor se controla con
analgésicos como paracetamol  o
ibuprofeno por vía oral. No se aconseja la prescripción inmediata de
antibióticos salvo en determinadas situaciones como niños menores de 2
años  tras su consulta con el pediatra, o
síntomas de otalgia moderada a severa y fiebre por encima de 38,5 grados
Celsius.
Existen especialidades
farmacéuticas tópicas en forma de gotas oticas que combinan antisépticos con
antiinflamatorios  o con antibióticos
tópicos, pero hay que tener precaución ante la sospecha de perforación
timpánica .
 Así están contraindicadas soluciones potencialmente ototoxicas como
soluciones en base de alcohol, soluciones con bajo PH, o conteniendo
antibióticos aminoglucosidos o combinaciones de ciertos antibióticos con esteroides.
Es bastante útil en el caso de
nadadores o personas que realizan actividades acuáticas para prevenir esta
dolencia un preparado oficinal que elaboran las farmacias a base de acido bórico
(antiséptico y antifungico): “acido bórico al 4% en solución hidroalcoholica o
en solución de glicerina y agua”. 
Este preparado realiza una función
profiláctica y basta con aplicar un par de gotitas en cada oído después del
baño.
La otitis media aguda es la inflamación del oído medio con  o sin perforación timpánica. Generalmente
tiene un agente causal bacteriano o viral.
Aparece dolor de oído (otalgia),
fiebre e irritabilidad  y a veces,
supuración (otorrea) y  vértigo.
En más del 80% de los casos la
otitis media aguda se resuelve espontáneamente y se obtiene mejoría en 48 -72
horas con tratamiento sintomático a base de analgésicos y antiinflamatorios vía
oral.
Se recurre a tratamiento con
antibióticos en determinados supuestos 
como niños menores de 2 años, si la otitis es bilateral o hay síntomas
como fiebre por encima de 38.5 grados Celsius o vómitos.
No están recomendados ni
antihistamínicos ni descongestionantes.
Hasta aquí las dos clases de
otitis más frecuentes y que sobre todo en niños son uno de los principales
motivos de prescripción de antibióticos, a pesar de que, en una gran proporción
de otitis, éstas se resuelven sin acudir a terapia con antibióticos sistémica.
Como “madrecéutica”  mi consejo ante la aparición de un dolor de
oído moderado seria, ante todo, calmar el dolor con analgésicos y
antiinflamatorios como paracetamol o ibuprofeno y observación de 24-48 horas. 
  Podemos recurrir a una terapia tópica en
forma de gotas oticas pero ante sospecha de perforación de tímpano lo recomendado
seria administrar aquellas gotas que contengan
antibióticos de la familia de las quinolonas  (ejemplo ,ciprofloxacino).
 Los anestésicos locales
están desaconsejados pues pueden enmascarar síntomas de infección grave. Y
aquellas combinaciones de antibióticos con esteroides tópicas no deben
prolongarse más de una semana porque pueden provocar atrofia de tejidos.

 Si aparece fiebre por encima
de 38,5  grados Celsius  o si es un niño de menos de 3 años o hay
otorrea acudir al médico de atención primaria quien diagnosticara el tipo de
otitis mediante la observación  si le es
posible o bien remitirá al especialista.

Ambar resolvió bien al final su
otitis  y continuó disfrutando del
verano.
                    
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